De la creación artística: motivaciones teóricas, estética y práctica.

On artistic creation: theoretical, aesthetic, and practical motivations.

   
 
      DOI: 10.32870/arbolq.v1.n2.e0025

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Brahiman Saganogo
Universidad de Guadalajara
(MÉXICO)
CE: brahiman.saganogo@academicos.udg.mx


       

Recepción: 25/10/2025
Revisión: 14/11/2025
Aprobación: 26/012/2025

 
 
             

Resumen.
En tanto que actividad sensible del artista, la esencia de la creación artística se centra en el arte, la imaginación el estilo, el método creador, teoría del reflejo y en el artista, sujeto de la creación, dotado de una doble personalidad: las personalidades biológica y sicológica. Se trata de factores que configuran dicha práctica mediante una relación de interdependencia, implicación o de interacción
.

Palabras clave: Método creador, Creación artística, Imaginación, Realidad social, Artista, Arte.

Abstract.
As a sensitive activity of the artist, the essence of artistic creation centers on art, imagination, style, the creative method, the theory of reflection, and the artist, the subject of creation, endowed with a dual personality: biological and psychological. These are factors that shape this practice through a relationship of interdependence, implication, or interaction.

Keywords:Creative method, Artistic creation, Imagination, Social reality, Artist, Art.

 
     

Introducción.
Tanto en las investigaciones filosóficas, la crítica como en la teoría sobre la creación artística, dominan los conceptos de arte, artista, imaginación, teoría del reflejo, método creador y de estilo.
En efecto, la teoría de la cre

ción artística hace intervenir los conceptos ya señalados más arriba a tenor de la propia creación artística; una creación artística tal una actividad del artista creador. Por lo que la creación artística resulta ser indudablemente, productora de arte y de obra artística materializada en forma, contenido, ideas, temas, imágenes, composiciones, género, lenguaje y en géneros artísticos.

Para ello, la pregunta obligada sería la siguiente: ¿cómo se correlacionan dinámicamente, los conceptos de arte, artista, imaginación, teoría del reflejo, método creador y de estilo, para una estructuración de la creación artística? A guisa de hipótesis, diríase que la creación artística en tanto que actividad productora, descansan indudablemente, en los fenómenos de arte, artista, teoría del reflejo, método creador, imaginación y de estilo; fenómenos que la estructuran a partir una dinámica relacional de implicación.

Sobre Arte
Por lo general, si por un lado, el arte es no sólo una actividad razonada que permite producir objetos, sino también la realización material o abstracta que satisface las necesidades de la conciencia humana, por otro lado, depende de la producción de estética, y es caracterizado por la falta de reglas preconcebidas, lo que hace de él actividad estética y esta última como teoría del arte.

Por lo último, de la radical ars y artis, el término arte designa talento, saber-hacer y habilidad, y remite por consiguiente, a la práctica de la pintura, la escultura y de la retórica. el arte denota un conjunto de procedimientos, métodos o modalidades y el “saber-hacer” del productor. El arte es también:

A la pregunta ¿qué es el arte? Hay que sustituir esta otra pregunta: ¿Qué uso hacemos de la palabra arte? Arte aparece pues como un concepto abierto, como lo es el concepto de juego analizado por Wittgenstein, lo que significa que no hay en las obras de arte como en los juegos (dama china, rayuela, 7 tenis, cartas…) ningún carácter común que permite establecer una definición en términos de condiciones necesarias y suficientes […]. El concepto de arte sólo consiste en un conjunto de propiedades de las que ninguna es absolutamente necesaria, pero de que ciertos números están presentes cuando se describe un objeto como una obra de arte, y eso basta con hacer de esto un concepto claro y utilizable (Talon-Hugon, 2004, pp. 101-102).

Por otro lado, el arte es producto de la imaginación al que se confiere un valor estético y con respecto a la imaginación, leemos los pasajes que siguen:

A la pregunta ¿qué es la imaginación? Conviene afirmar de entrada, que la imaginación permite ver un objeto o algo que estuvo en el pasado. Reproductora, el arte reproduce de manera más o menos infiel la sensación de un objeto que existió y que nos marcó. La imaginación es también una disposición a componer ficciones a partir de elementos tomados de lo real. En este caso, es “creadora”. No crea la materia de sus creaciones sino su forma es decir, opera arreglos específicos de los datos materiales. Como actividad creadora, la imaginación inventa símbolos esto es, elementos sensibles más o menos complejos cargados de significación inteligible, con la finalidad de sugerir objetos o ideas no accesibles a los sentidos. Dada su importancia en el artista creador, Charles Baudelaire afirma: “Sin ella [la imaginación] todas las facultades por más sólidas y agudas que parezcan, son como si no fuera (Baudelaire, 2003, p. 5) [1]

Tocante a la evolución del arte, conviene señalar que si en la antigüedad el término arte deriva de la raíz ars que lo remite a talento, saber-hacer, a la habilidad, la práctica de la pintura, la escultura y a la retórica y aún, al bordado, a la zapatería y por fin a la carnicería, en la Edad Media, tras su distanciamiento de la technê, el arte deviene el dominio de las reglas de un hacer. Es a partir de esta cuando se empieza a considerar al arte como una actividad liberal (no sujeta principios pre-establecidos) puesto que en él, la producción resulta ser inconsciente.

Respecto a los orígenes del arte, ésos coinciden estrictamente con los de la humanidad, por eso afirma Kagan (1984):

[…] se considera que el rasgo principal de la actividad artística propia del hombre de operar con líneas, colores, sonidos, etc., […] El arte fue “inventado” por la humanidad, fue practicado por ella a lo largo de toda su historia […] porque era capaz de proporcionar una información que no puede ser lograda con ningún otro modo de apropiación del mundo […] Por consiguiente, el estudio de los orígenes del arte debe responder a esta pregunta: ¿cuándo y por qué se formó en la sociedad la necesidad de tal información, y cómo adquirió el hombre la facultad de satisfacer dicha necesidad? El problema de la interrelación de la necesidad y la facultad es, en general, filosófico, sociológico y psicológico, pero para nosotros posee hoy una importancia peculiar, puesto que la facultad misma de creación artística es no solamente una determinada destreza, sino, ante todo, un don específico, un talento, un genio. […] para que sugiera el arte, la humanidad no sólo tuvo que aprender a manipular determinados instrumentos y a representar con su ayuda lo que veía, en piedras o en arcilla, extraer sonidos, etc., sino que ante todo, tuvo que adquirir la facultad de la percepción artística figurativa de la realidad. ¿Cómo ha surgido esta facultad?¿Cómo se ha formado esa estructura peculiar de la consciencia humana que denominamos, desde Hegel y Belinski, “pensamiento figurativo” y que descansa en la base de la actividad artístico-creadora (Kagan, pp. 210-211).

La actividad artística es un fenómeno o proceso perceptibles por los sentidos y resultado de la inspiración en los cuales concurren elementos similares como la obra de arte, el artista y las funciones (del arte). Respecto a la obra de arte, ésa obedece a los mismos efectos de construcción y de recepción. De modo que de la autoría del creador de arte, la obra artística resulta ser la combinación alternada de lo semántico con lo formal de manera improvisada, para fines estéticos, y para Kagan (1984):

[…] en la obra de arte todo es forma […] todo es contenido […] del mismo modo que se diferencian el significado y el signo: como un relleno espiritual, como un sentido espiritual o una información espiritual, que se halla en la obra dada, y como encarnación material de esa información (p. 401).

Cualesquiera que sean el estatuto y el postulado y la esencia de la obra de arte, ésta es de sobremanera, pre-científica por ser el resultado de la imaginación del artista por medio de recursos personales tales como la inspiración, la improvisación y la meditación, elementos constitutivos del talento individual del artista. Al respecto leemos:

[…] La obra de arte es la expresión de sí para el artista / La obra es la donación de lo invisible / La obra de arte hace visible lo invisible / La obra produce el sentido / La obra está más allá del sentido / La obra de arte es un encuentro / La obra de arte es lo que abre una dimensión inaccesible a cualquier experiencia / El arte es lo que se expone: obras, instalaciones, performance, carne, excrementos, cadáveres […]. La obra de arte es la subversión de cualquier norma y la desmitificación de la realidad social (Pouivet, 2007, p. 8).

La imaginación a tenor del arte
La imaginación es un poder del escritor, el de hacer presentes y sensibles cosas que ya no se pueden tomar por diferentes. Por otro lado, la imaginación es susceptible de dar a cada uno de estos objetos un contenido sensible, bajo distintas formas permitiéndolos aparecer. Por eso, se distancia la imaginación del escritor de la memoria y de la percepción a través de su capacidad de hacer aparecer lo que todavía no aparece y de dar una cara a lo que sin su mediación permanecería invisible o insensible. Según Bouriau (2007), “la imaginación no reproduce lo visible, hace visible lo que sin ella, permanecería en la oscuridad o en la nada (p. 80)”. En otros términos, gracias a la imaginación como poder del artista, el pasado bajo la pluma del escritor pasa a ser visible cuando recoge en la vida real, todos los momentos y los hechos históricos para reconstruirlos mediante un uso específico de la lengua.

Si la obra de arte es el producto de la imaginación dotado de valor estético, y el resultado de la actividad intelectual y solitaria del artista como individuo, para lograr su total confección, el artista hace gala de a su talento y de sus capacidades de imaginación, improvisación y de inspiración para moldear estilísticamente, la idea inicial (pretexto de la creación) y crear mundos y categorías ficcionales.

En cuanto al contenido de la obra de arte, éste no se encuentra de ninguna manera fuera de ésta sino que está en el mundo real y en la conciencia del creador quien, gracias a su talento creador, crea mundos paralelos al mundo real, esto es, mundos posibles con sus distintas categorías ficcionales. Es por eso que el contenido de la obra artística no sería más que el significado de su forma, del sistema significante portador de su significado.

Por otra parte, es de señalar que la obra de arte es el reflejo del contenido de la vida social mediante la interferencia de los cuadros temático y argumentativo. Al respecto, si el cuadro temático alude al tema, el argumentativo está estrictamente relacionado al proceso de estilización del tema o sea, al cuadro de la estilización, mediante recursos retóricos que constituyen el estrato de la forma artística. Además de eso, la obra de arte no será más que el resultado de la improvisación, de modo que su lenguaje artístico se diferencia del habla cotidiano.

En resumidas cuentas, la imaginación reproductora y aun, creadora, es también “productora”. Como tal, no toma ningún material de los órganos sensoriales, además, sobre la base de las intuiciones del tiempo y del espacio, la imaginación produce a priori, y respectivamente e independientemente, de cualquier dato empírico, la figura de conceptos matemáticos y de sus relaciones y esquenas que permiten a las categorías consolidarse intuitivamente y aplicarse a lo sensible.
En otros términos, la imaginación permite al escritor presentar directa, indirectamente y de manera sensible, el conjunto de objetos concebibles, desprovistos de presencia sensible. Aquellos objetos son los que pueden haber existido o no, o sólo son ficticios.

Elementos constitutivos de la creatividad artística
La creación artística y, la historia y la teoría del reflejo
La historia a la que nos referimos es la idea inicial o sea, el pretexto de la creación artística. Designa la historia, el relato y el conocimiento de los sucesos del pasado considerados como dignos de la memoria. Desde otro ángulo, la historia se relaciona también con anécdotas episódicas ligadas a un momento pasado, la parte del pasado de la humanidad conocida por entre documentos orales o escritos. La historia es también la suma de relatos, la narración de acciones y de acontecimientos reales.

Es de mencionar que la relación entre arte y realidad suscita la consideración de la de la teoría del reflejo y la creación artística.

En efecto, la teoría del reflejo es el fundamento de las tesis filosóficas generales que manifiestan la naturaleza de la conciencia humana, los mecanismos y el carácter del conocimiento de la realidad histórica, y los principios cardinales de esta teoría (la del reflejo) sirven de base teórica para comprender el arte como forma determinada y específica de cognición de la realidad.

La teoría del arte como categoría de la ciencia artística, pone de manifiesto los rasgos específicos del reflejo de la realidad en imágenes artísticas y las particularidades que distinguen el arte de las demás formas de conocimiento social, pues, reflejo como representación y no como reproducción esto es, como arte de fabricar o de  imitar la realidad sensible o según expresión aristotélica, arte de la mimêsis, mimêsis que no es más que proceso que consiste en dar nacimiento a un nuevo objeto, un objeto ficticio, a través de sus variantes a saber: Mimêsis 1: su medio (el ritmo, la melodía, el lenguaje); Mimêsis 2: su objeto, el hombre en acción (puesta en escena en la tragedia, la comedia, etc..) y Mimêsis 3: su manera de imitar (narración épica, descripción directa en la tragedia).

Desde otro ángulo, todo eso suscitaría la consideración del hecho de que el objeto del arte está construido por el mundo exterior, la realidad y el medio social y natural del hombre. Dicho de otra manera, el arte concentra y encarna sus imágenes y formas, la tendencia de los estados de ánimo y psicología sociales.

En conclusión, el arte ayuda a mostrar los problemas y necesidades multifacéticas de la época, es un espejo peculiar sensible que refleja el estado de la psicología social y las tendencias internas de su desarrollo.

Por eso, se ha considerar que el arte como actividad y objeto producido dotado de propiedades estéticas, tiene un substrato en el carácter y la esencia del proceso concreto de interacción del hombre y el mundo exterior. La esencia de dicha interacción se manifiesta en formas cuya expresión estética se encuentra en las categorías de lo bello a saber, lo bajo, lo sublime, lo feo, lo estético, lo artístico, lo trágico y lo cómico; y en las mismas categorías estéticas se conceptúa y se generaliza teóricamente el carácter de la interacción del hombre con el mundo real.

Por fin, la teoría del reflejo o la de la representación, hace coincidir dialécticamente y a la vez, lo objetivo y lo subjetivo en la creación artística o sea, la realidad y lo verosímil, para un ideal estético en el arte como finalidad de la creación artística. Por eso, sin duda alguna, la creación artística ya materializada expresa, la realidad histórica objetiva y subjetivamente.

El creador-artista como agente de la creación artística
Como agente o -semióticamente-, actante, el artista es el hacedor del arte o creador de la obre de arte. En tanto que artista, se define desde un punto de vista sociológico, como el que a través de su pensamiento y de su imaginación, libera un mensaje con la finalidad de llevar a tomar conciencia de ciertos problemas de la sociedad, todo eso en un estilo artístico. Es también quien a cuya producción se atribuye un valor estético por encerrar propiedades estéticas (lo bello y sus variantes tales como lo sublime, le feo, lo bajo, lo artístico, lo estético, lo cómico y lo tragicómico). Pues, a través de su actividad, el artista construye un mundo nuevo, un mundo fingido, un mundo paralelo al real.

Desde otra perspectiva, el artista es un individuo dual, esto es, un ser humano con dos individualidades distintas: la primera individualidad denominada, específica, es la relacionada con caracteres humanos mientras que la segunda, menos específica, tiene que ver con los caracteres no humanos. Es esta segunda individualidad es decir, la psicológica, es la que define estrictamente, al artista como creador o inventor de la obra de arte puesto que presenta al artista como un ser desdoblado durante el proceso de la creación, por lo que:

[…] y es que en la creación artística nos enfrentamos a un fenómeno interesantísimo desde el punto de vista psicológico y estético, con una especie de desdoblamiento de la individualidad humana Cuando hablamos de la “autoexpresión” de la personalidad del artista en su obra, no se trata en modo alguno de su personalidad real, la de la vida corriente, la que se manifiesta en la actividad práctica del artista; se trata de su segunda personalidad, la ideal, que él, en parte consciente y en parte inconscientemente, construye para proyectarla en su obra (Kagan, 1984, p. 353).

Se trata de una elevación de ascensión intelecto-espiritual de parte del individuo-artista a lo largo de la actividad creadora, durante la cual elevación, manifiesta dos estados psicológicos a saber, estar a la vez consciente e inconsciente; pues, estar entre dos realidades: la empírica (cuando existe como ser humano al igual que sus semejantes) y la artística de su personalidad.

Entre las dos realidades sólo existe una relación de complementariedad puesto que la individualidad artística es la que se viene a soldar sobre la realidad empírica provocando interferencias entre las dos individualidades del artista. Pero, conviene señalar que la diferencia entre estas dos formas de la personalidad del artista se debe a la inspiración y al poder de la imaginación del artista-creador, éstas como características de su personalidad desdoblada o su doble lírico-poético. Respecto al estatuto doble de la personalidad del artista, se afirma lo siguiente:

He aquí por qué el detallado análisis biográfico, por el que se apasionan tanto muchos teóricos de la literatura y el arte, permite reproducir con lujo de detalles la personalidad empírica, corriente, del artista, pero no permite reproducir, mostrar por sí solo la personalidad poética que vive en su obra y que rechaza muchos de los rasgos de su prototipo de la vida real (Kagan, 1984, p. 45).

Dicho de otra manera y en cuanto a la imaginación, el artista es el que en su esencia, expresa en su producción, mediante su imaginación y sus pensamientos, las sensaciones y el conjunto de la plenitud de su propia vida espiritual, de modo que su creación resulta más que simple invención, una especie de autoexpresión es decir, la expresión de lo personal y de lo íntimo. Por lo mismo, lo producido por él o sea, la obra de arte sería desde una primera consideración, discurso sensible, producto de la invención mejor aún, el de la imaginación y de la manifestación concreta de su actividad individual e intelectual, dotada de valor estético.

 Prosiguiendo con la esencia de la personalidad del artista, hace falta considerar que ésa está marcada por la actividad específica y personificada del propio artista-creador, actividad que se basa en cinco puntos esenciales, puntos que configuran el estatuto del artista en los siguientes puntos a saber, si el primer punto estructural hace del artista el que dispone de una cantidad importante de informaciones procedentes de los mundos natural y social, y del autoconocimiento. Esta suma de informaciones son las que constituyen el conocimiento o la materia prima que necesita el artista, y es “el potencial gnoseológico o de conocimiento”. En cuanto el segundo punto estructural de la personalidad del artista, ése está relacionado con el conjunto de orientaciones valorativas que derivan de los ideales de todo tipo, expresados en su sensación del mundo. Esta estructura constituye “el potencial axiológico de la personalidad del artista”. Respecto a la tercera estructura de la personalidad del creador de la obra de arte, ésta se desprende de las costumbres, los usos, la destreza y de la capacidad de actuar, inventar y de metaforizar, ésta, es el “potencial creador”. Tocante a la penúltima estructura de la personalidad del artista, conviene señalar que es la relativa a la capacidad de éste en comunicarse con otros individuos, ésta es “el potencial comunicativo”. Por fin, la última estructura sería tal vez, la más relevante puesto que atañe lo artístico y la intención constante de alcanzarlo mediante el proceso de invención y de imaginación que gira en torno a los aspectos semántico y formal; es “el potencial artístico”. Sobre el artista y el arte, Koprinarov (1990) afirma:

¿Qué tiene de más el hombre que es artista del que no es artista? Estos son algunos de los problemas fundamentales a los que trataron de dar respuesta los pensadores de la antigüedad que se dedicaron a la estética. Platón ofrece una explicación idealista, mística del proceso artístico. Contrapone la inspiración artística al acto cognoscitivo. Según él, la explicación del artista es irracional. El artista está inspirado por Dios, y nada más es el órgano mediante el cual se descubre la acción de fuerzas místicas y divinas; para ser artista no hace falta estudiar. Cuando el poeta se ve delante de la musa pierde su raciocinio y crea independientemente de sí mismo, o sea, nada más que como órgano de una fuerza divina (p. 37).

En suma, es de afirmar que si por un lado existe una interdependencia entre la actividad del artista y su personalidad, por otro lado, ambas personalidades influyen constantemente sobre la labor creadora del artista y están reflejadas en el aspecto semántico de la obra artística elaborada.

La instancia de la creación de la obra artística
La elaboración o la construcción de la obra de arte es un proceso de imaginación inventiva que se inicia siempre con la concepción de una idea inicial a partir de la cual el artista va avanzando mediante improvisaciones, inspiraciones y meditaciones con la finalidad de moldear adecuadamente los mundos ficcionales. La idea inicial, para que ésa sea el punto de partida del proceso creador, hace falta que sea vista y considerada por el artista creador como la sustancia artístico-figurativa o el núcleo poético-concreto-sensorial aun, como el motivo.

En otros términos, el artista mediante su capacidad de imaginación ha de pensar metafóricamente la obra es decir, ha de enfocar su percepción poética del universo como lo no abstracto, lo concreto, lo sensorial, lo visto, lo oído y lo presentado por la imaginación. Es de esta manera que el artista logra concretar la obra de arte a partir de aquella concretización de la idea inicial y de la fusión perfecta entre forma y fondo.

La reconstrucción de la historia mediante la imaginación creadora
La imaginación es un factor primordial en la reconstrucción del pasado histórico, por eso es considerada como inventivo-creadora.

En efecto, la representación que hace el artista del pasado histórico resulta ser un tejido confeccionado por la imaginación a partir de la gramática, y el dominio tanto del lenguaje, los modos operatorios como de la escritura, hace que la obra de arte se inscriba u obedezca a tres criterios a saber, el cuadro presentado por el artista puede o no inscribirse en un marco espacio-temporal determinado por el tema a tratar, el relato histórico fingido debe poseer una coherencia interna y la obra de arte no debe coincidir forzosamente con datos históricos reales.

Por otro lado, la imaginación creadora está guiada por la inteligencia, la ingeniosidad y por el talento del artista en nombre de los cuales este último moldea verosímil y subjetivamente y, aun, figurativamente, la idea inicial o el hecho histórico hasta lograr su configuración en forma y en fondo.

En definitiva, el proceso de la creación artística desde otro ángulo, y sobre todo, partiendo de la reconstrucción del pasado histórico, obedece a los desarrollos de la historia del lenguaje y de los sistemas semióticos, y cada uno de estos sistemas posee una lógica interna de desarrollo y todos contribuyen al enriquecimiento, el fortalecimiento y al perfeccionamiento de su léxico, su gramática y de su sintaxis, hasta hacer que lenguaje aparece especial dado que el mensaje va más allá del cuadro informativo.

Acerca del método creador, las corrientes artísticas, el estilo y del problema del realismo
La representación del pasado histórico en el arte suscita sin duda alguna, el problema del realismo, y se manifiesta a través de la interdependencia de los parámetros categoriales tales como estilo, método creador y corrientes artísticas, entre otros fenómenos.

Tratándose del método creador, ése no es más que la actividad creadora del artista, sus convicciones estéticas, su concepción de la esencia y del devenir del arte, y su conciencia como categoría socio-histórica. Lo que hace del método creador al tomar en cuenta el pasado histórico, una propiedad privada y el fundamento estético de tendencias artísticas enteras. Por eso,

La estructura básica del método creador descansa en la interacción de cinco motivaciones: la cognoscitiva, la valorativa, la semiótico-comunicativa, la modeladora y la constructiva; su correlación puede variar, de modo que, en distintos métodos, unas veces es una y otras veces es otra la motivación que predomina en el proceso creador. Precisamente entonces se revelan las fuerzas que aproximan los métodos de los diferentes artistas y que nos permiten hablar de la existencia de tendencias o corrientes artísticas basadas en esta aproximación […] Esta estructura del método es la que llamamos realista (Kagan, 1984, p. 636).

Por eso el método creador es designado también como base metodológica que fundamente la creación artística, creación dividida en nueve funciones tales como la socio-transformativa, la cognoscitivo-heurística, la artística-conceptual, la previsora, la informativo-comunicativa, la educativa, la sugestiva, la estética y la hedonística, funciones que estructuran también al arte.

Por otra parte, el método creador representaría la actitud estética del arte hacia la realidad social o histórica. Es por eso lo que el concepto de método creador coincide con el de corriente o de Escuela literaria, basándose en el hecho de que tanto la corriente como la Escuela literaria terminan unificando a escritores que poseen un mismo método artístico. Por lo que en Timoféiev (1979):

En el arte, el método artístico se manifiesta en la unidad, históricamente condicionada, de los principios de creación de una serie de escritores, y y esta unidad se expresa en la interpretación común de los problemas fundamentales que surgen ante el arte en cualquier período histórico, es decir, los problemas del ideal, del héroe, de la vida y del pueblo, en unas condiciones históricas nacionales concretas (p. 90)[2]

Par concluir, diríamos que el método creador de base sería la suma de un método de conocimiento de la realidad y de los modos de interpretación voluntaria de la vida, de transformación del hecho histórico real (su transformación o representación artística) y de construcción del sistema simbólico.

En cuanto a la relación de interferencia entre al método creador y el estilo artístico, conviene mencionar que si el primero designa las regularidades del proceso de creación de los valores artísticos, el segundo se relaciona con las regularidades de la estructura de la categoría artística y determina un sistema de formas que fijan la obra de arte. Particularmente, el estilo artístico en tanto que marca de la individualidad del artista es no sólo polisémico sino:

[…] la expresión directa del condicionamiento mutuo y de la dependencia mutua general de los elementos de la forma, surge precisa y solamente allí donde existe una conjugación rigurosamente regular de todos los elementos de la forma necesaria para la solución de una tarea ideológico-artística. (Kagan, 1984, p. 651).

En efecto, si por una parte, es el estilo la estructuración informativa y expresiva de una lengua, no es ni forma ni contenido sino la unidad de la forma y del contenido, unidad que garantiza la realización del plan general de la construcción del todo, por otra parte, es la suma del carácter íntegro de la personalidad del autor y del propósito artístico de una obra, los rasgos tipológicos de una orientación artística y toda la tradición histórica en la que se basa la creatividad del artista. Gorín (1980) al respecto, señala:

El estilo nace del arte y lo origina. Es el fruto de determinado proceso artístico, y también es una estructura canónica que sirve para expresar el contenido y la forma e indica el cauce para el desarrollo del proceso artístico […]. El estilo supone la integridad del macrocosmos y el microcosmos de una obra, la unidad de un sistema artístico como algo global (universal) y pormenorizado, a los niveles "molecular" y “celular”. El estilo representa la dependencia de todos los elementos de una obra respecto a su centro artístico único, es la fuerza centrípeta de una obra que asegura su carácter monolítico (Gorín , 1980, pp. 335-341).

Con todo, el estilo es la marca de la individualidad del artista, y la característica de la tipología de la estructura conceptualmente determinada de una obra.

Al término de estas reflexiones argumentativas sobre la creación artística y sus motivaciones teórica, estética y práctica, resulta la creación artística como actividad productora y sensible, que implica tanto al arte, el artista, la imaginación, la teoría del reflejo, el método creador como el estilo, en una dinámica relacional de implicación y de complementariedad.

 
           

Referencias

Bourieu, C. (2003). Qu´est-ce que l´imagination? 2o édition. Librairie philosophique Vrin.

GORÍN, V. (1980). La estética marxista-leninista y la creación artística, trad. M. Kuznetsov. Editorial Progreso.

Kagan, M. (1984). Lecciones de estética Marxista-Leninista, trad. Natalia Labzóvskaya. Editorial Arte y Literatura.

Koprinarov, L. (1990). Estética. Editorial Pueblo y Educación.

Pouivet, R. (2007). Qu´est-ce qu´une œuvre d´art? Librairie philosophique J. Vrin.

Talon-Hugon, C. (2004). L´Esthétique, 3 o édition. Presses Universitaires de France.

Timoféiev, L. (1979). Fundamentos de teoría de la literatura, trad, L. Kleinard. Editorial Progreso
 
     


NOTAS:

[1] Véase, Baudelaire, Charles citado en Bouriau, Christophe. Qu´est-ce que l´imagination? 2 ème édition, Paris, Librairie philosophique Vrin, 2003.

[2] Respecto a las funciones, se habrá de notar lo siguiente: desde el punto de vista artístico, la función socio-transformativa está relacionada con la actividad, el carácter transformativo del proceso creador. A partir de la realidad cotidiana, el artista crea otra, la realidad artística. Si la función cognoscitivo-heurística es la centrada en el conocimiento de la realidad a partir de la novela como obra de arte, la artístico-conceptual resulta estar ligada a problemas sociales y filosóficos. En cuanto a la función previsora, ésta tiene que ver con la capacidad del arte en pronosticar la realidad (adivinar o profetizar) mientras que la informativo-comunicativa se relaciona con el hecho de que la novela como obra de arte resulta ser por consiguiente, un medio de comunicación y de información. La función educativa. Ésta encierra las sub-funciones tales como la catártica, la compensatoria, el juego y el entretenimiento. Si la sugestiva está relacionada con la capacidad de la obra de arte y en particular, del arte en influenciar en el subconsciente del ser humano, la función estética, con la capacidad del arte en formar a espíritu creador y la hedonista, con la habilidad en proporcionar placer.

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