La Filosofía del juego sí es una disciplina filosófica: la estamos construyendo.

The Philosophy of Play is, yes a philosophical discipline: we are building it.

         
 
      DOI: 10.32870/arbolq.v1.n2.e0026

Este
obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional
CC BY-NC 4.0 (Atribución-NoComercial)
Mafaldo Maza Dueñas
Universidad Autónoma Chapingo
(MÉXICO)
CE: mmazad@chapingo.mx
https://orcid.org/0000-0002-0871-6500
Vanessa García González
Universidad Autónoma Chapingo
(MÉXICO)
CE: vgarciag@chapingo.mx
https://orcid.org/0000-0001-7742-9735
       

Recepción: 02/10/2025
Revisión: 28/11/2025
Aprobación: 29/12/2025

 
 
             

Resumen.
La filosofía del juego vive actualmente un momento relevante en México y América Latina que permite considerarla, con pleno fundamento, como una disciplina filosófica. Este reconocimiento abre nuevas rutas académicas y líneas de investigación centradas en el juego y en la experiencia existencial del jugar, al tiempo que amplía el horizonte profesional de la filosofía como campo de saber y práctica intelectual. El juego se concibe como una actividad esencial de la vida humana, no sólo por las situaciones existenciales que genera, sino por las posibilidades ontológicas que ofrece para comprender el ser y la experiencia humana. A partir de un trabajo sostenido a lo largo de varios años —reflejado en investigaciones, ponencias en congresos internacionales y diversas publicaciones—, se sostiene que existen condiciones sólidas para convocar a la comunidad académica dedicada a la filosofía del juego y a la filosofía del deporte en México a reconocerlas como disciplinas filosóficas en sentido pleno. La filosofía del deporte, de hecho, cuenta con este reconocimiento en otros contextos desde hace décadas. En este marco, el texto presenta argumentos para respaldar dicha propuesta, señalando que jugar, vivir el juego y practicar el deporte remiten a actividades fundamentales, significativas y estructurantes de la experiencia humana. Como disciplinas filosóficas, la filosofía del juego y la filosofía del deporte no sólo amplían las posibilidades de investigación, sino que también representan un área de oportunidad para la formación filosófica, al ofrecer un amplio y diverso abanico de objetos de estudio
.

Palabras clave: Juego. Deporte. Prácticas deportivas. Filosofía. Jugar.

Abstract.
The philosophy of play is currently experiencing a significant moment in Mexico and Latin America that allows it to be considered, with solid justification, as a philosophical discipline. This recognition opens new academic pathways and lines of research focused on play and the existential experience of playing, while also broadening the professional horizon of philosophy as a field of knowledge and intellectual practice. Play is understood as an essential human activity, not only because of the existential situations it generates, but also because of the ontological possibilities it offers for understanding being and human experience. Based on sustained work carried out over several years—reflected in research projects, presentations at international conferences, and various publications—it is argued that there are solid conditions to call upon the academic community devoted to the philosophy of play and the philosophy of sport in Mexico to recognize them as philosophical disciplines in a full sense. The philosophy of sport, in fact, has held such recognition in other contexts for decades. Within this framework, the text presents arguments supporting this proposal, emphasizing that playing, experiencing games, and engaging in sport refer to fundamental, meaningful, and structuring activities of human experience. As philosophical disciplines, the philosophy of play and the philosophy of sport not only expand research possibilities, but also represent an area of opportunity for philosophical education by offering a broad and diverse range of objects of study.

Keywords: Game. Sport. Sports practices. Philosophy. Play.

 
     

Introducción
El juego, los juegos, las prácticas deportivas y los deportes son actividades humanas relevantes en la vida cotidiana y acontecen en todas las latitudes donde se encuentra el ser humano. Su importancia en la seguridad y certeza ontológica de las personas, en el sentido cotidiano de existencia y en la esencial relación con los otros, con uno mismo, con el espacio, con el tiempo y con todo lo que nos rodea hace que estas actividades sean primordiales para comprender, conocer e interpretar el ser humano que somos y claro, el ser humano que deseamos ser, y, por supuesto se extiende a las diversas maneras de relacionarnos con los demás.

De tal modo, el juego, los juegos, las prácticas deportivas y los deportes desde la mirada de la investigación son igual de relevantes para el desarrollo y significado de la vida humana, al igual que son el arte, la educación, la ciencia, la tecnología y otras áreas del saber. Si es así, entonces porqué en México y en muchas latitudes no se ha establecido a la filosofía del juego como una posible disciplina filosófica. Tal vez, el primer paso es desaparecer el perjuicio que como cuestión lúdica -el juego, los juegos- y de diversión y sentido autotélico no merecen que sus reflexiones “filosóficas” deban ser consideradas como relevantes y estructuradas de un pensamiento filosófico. Porque, además, al igual que la ética -y que el juego y la ética están íntimamente relacionadas- son actividades que generan aprendizajes y conocimientos en el plano teórico y en el ámbito de la praxis. Por lo tanto, este texto es un esfuerzo por aportar argumentos para considerar a la filosofía del juego como una disciplina filosófica.

El objetivo de la investigación es brindar los fundamentos para considerar a la filosofía del juego como una disciplina filosófica, y, en el caso de México, respaldar a la filosofía del deporte también como disciplina filosófica. En el caso de ésta última desde hace décadas en diversas latitudes es considerada como tal.

Esta investigación -desde hace un año- es parte del proyecto Deporte y desarrollo en México, realizado en la Universidad Autónoma Chapingo con registro 25008-C-64 en trabajo conjunto con la Dra. Vanessa García González. El objetivo esencial en este punto de la investigación es proponer un marco epistémico para argumentar porque la filosofía del juego debe ser contemplada como disciplina filosófica y lo que ello implica em beneficio de futuras investigaciones, ya que se abre las puertas de un área del saber en filosofía la cual no ha sido explorada y estudiada en los diversos programas académicos y más bien las investigaciones y publicaciones son producto de esfuerzos individuales. Sin embargo, al tratarse de una actividad esencial para entender la vida humana y las características existenciales y ontológicas, sus objetos de estudio pueden abordarse desde diversas miradas y referentes epistémicos colaborando en el estado del arte y en brindar oportunidades profesionales, laborales y desarrollo académico y difusión del conocimiento a todos y todas las estudiantes de filosofía y por supuesto, a profesionales de otras áreas del saber que pueden encontrar en la reflexión filosófica una manera de conocer con mayor profundidad su objeto de estudio y contribuir al conocimiento acerca del juego, los juegos, las prácticas deportivas y los deportes.

Discusión
La actualidad del ser humano implica atreverse a reinventar el conocimiento, a progresar en nuevas miradas para entender la vida y lo más relevante de ella a través de las múltiples propuestas que cada día se hacen en diversas áreas del saber. La filosofía y sus reflexiones filosóficas -sin perder su rigor epistémico y su estructura lógica- es también un saber y conocimientos que deben atender a las preocupaciones, vivencias y actualidades que estamos viendo. En este sentido en el ámbito anglosajón por sus circunstancias hace aproximadamente 50 años fueron estableciendo a la filosofía del deporte -el juego, el play en inglés, incluido en estas reflexiones- como una posible disciplina filosófica. Pero, como explicaremos a lo largo del texto el juego y sus reflexiones filosóficas merecen ser contempladas en otro espacio diferente de las de las prácticas deportivas y los deportes. Todos los deportes son juegos, pero no todos los juegos son deportes y por ello merecen otra mirada filosófica para percibirlos, comprenderlos e interpretarlos.

En México y seguramente es el caso de algunos países de Latinoamérica la filosofía del deporte y por supuesto la filosofía del juego -y además investigada y desarrollada en castellano- no ha sido de mucho interés para las investigaciones académicas, ya que se le ha considerado como una actividad menospreciada para realizar reflexiones epistémicas y filosóficas acerca de lo que acontece en los juegos y las prácticas de los deportes. Sin embargo, jugar es una de las actividades que más realizamos los seres humanos cada día. ¿Acaso no merece sus reflexiones filosóficas desde la epistemología y la metodología? ¿Acaso es menos importante que las reflexiones sobre las propuestas del vitalismo, el marxismo, el existencialismo, la lógica formal, la filosofía de la ciencia, por mencionar algunas? No es más importante ni menos relevante, es diferente. Y, por lo tanto, hay quiénes deseamos filosofar -por profesión, oficio, gusto, trabajo- acerca del jugar y de lo que acontece cuando jugamos y practicamos el deporte que nos guste o podamos.

Como egresado de la carrera de filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México, fue difícil encontrar profesores y asesores con quienes dialogar acerca de la filosofía del deporte y del juego o, que quisieran respaldar una tesis de Licenciatura -y luego de Maestría- que incluyera en las reflexiones filosóficas al juego y al deporte como áreas del saber con su estructura metodológica y epistémica. Afortunadamente el Dr. Mario Magallón tuvo a bien albergar el proyecto para concluir la tesis de licenciatura abordando la filosofía del juego.

Se requieren y se necesitan del quehacer filosófico acerca del juego, de los juegos, de las prácticas deportivas y de los deportes en la actualidad y en las diversas universidades de México. Esto todavía es más importante porque muchas ciencias y estudios inter, multi y transdiciplinario se han dedicado y trabajan en el estudio de los deportes. ¿Por qué a los ámbitos académicos dedicados a la filosofía no les ha interesado? Postura respetable pero preocupante, ya que el jugar es un modo de existir, es un modo de entender la vida y de relacionarnos con los demás. El existenciario del jugar -categoría propuesta en otras publicaciones- manifiesta esa posibilidad que tenemos los seres humanos de arrojarnos a la vida, de experimentar sensaciones y emociones, de atrevernos a educar las emociones, de reinventar nuestro acontecer jugando, disfrutando de lo que hacemos.

La educación es una de las áreas del saber donde los juegos son esenciales como posibilidad didáctica para crear espacios motivadores para aprender. En diversas investigaciones hemos relacionado la filosofía, la educación -didáctica- y los juegos como una tríada maravillosa para aprender a filosofar y aprender contenidos de filosofía que son relevantes y significativos en la vida académica de los y las alumnas. Sabemos que es posible y que se generan espacios de reflexión abiertos, libres, críticos, creativos y, además, divertidos.

Para la filosofía, las ciencias y en otras áreas del saber los objetos de estudio nos pueden referir a una circunstancia, situación, tema, ámbito, medio, campo, etcétera, las cuáles afectan, influyen, promueven o motivan para que las personas desde sus referentes profesionales, laborales o epistémicos se interesen por él. Con esta mirada inicial, siempre han existido a lo largo de la historia temas de actualidad, y desde el siglo XX y por supuesto lo que llevamos en este primer cuarto del siglo XXI, el juego, los juegos, las prácticas deportivas y el deporte o los deportes, son actividades esenciales de nuestra época y se han convertido en temas u objetos de estudio para muchas áreas del conocimiento. La filosofía no es la excepción, pero en México hay mucho trabajo por hacer para que sea una disciplina filosófica relevante en la formación de los estudiosos, estudiantes, profesionistas y profesionales dedicados a la filosofía, y también a los y las interesadas en filosofar desde los objetos de estudio sobre el jugar y los juegos.

Es esencial tener la oportunidad y posibilidad para publicar sobre estas temáticas para construir y seguir aportando argumentos sobre un estado del arte de la filosofía del juego y de la filosofía del deporte en México. El objetivo de este texto -como se mencionó en la introducción- es presentar la justificación teórica y con ejemplos prácticos de por qué la filosofía del juego es una disciplina filosófica y como tal, irá creciendo en atención como un área del filosofar que enamora al espectador filosófico desde el primer momento. Estamos seguros de que en pocos años se reconocerá por las comunidades académicas y de investigación a la filosofía del deporte y a la filosofía del juego como disciplinas filosóficas, y las investigaciones sobre sus múltiples objetos de estudio aumentarán en las universidades, es un deseo, pero también una certeza.

Contemplarlas como disciplinas filosóficas no les quitará la atención a las otras, al contrario, habrá más referentes epistémicos y vivenciales para comprender el acontecer cotidiano de las personas y las comunidades. De igual modo, van a contribuir a las reflexiones filosóficas, sus diversas escuelas, y por supuesto en las universidades y espacios donde se generen reflexiones filosóficas.  Serán muchos los filósofos y filósofas, y por supuesto especialistas de otras disciplinas que encontrarán motivos para motivarse y provocarse sobre el dedicarse a la filosofía del deporte y la filosofía del juego.

¿Por qué razones hacemos esta afirmación? Los juegos y el jugar son una actividad esencial de la naturaleza humana a través de la cual las personas encontramos en la cotidianidad diferentes modos de vivir y gozar del tiempo, creamos mundos, imaginamos situaciones, nos reímos con nosotros mismos y aprendemos a relacionarnos con los demás. Al respecto del concepto de juego es primordial referirnos al Homo Ludens de Johan Huizinga (2005):

Acción u ocupación libre que se desarrolla dentro de unos límites temporales y espaciales determinados, según reglas absolutamente obligatorias, aunque libremente aceptadas, acción que tienen su fin en sí misma y va acompañada de un sentimiento de tensión y alegría y de la conciencia de “ser de otro modo” en la vida corriente. (pp. 45-46).

Para el filósofo francés Roger Caillois (1986): el juego es una actividad que se caracteriza por ser libre, separada de la realidad, incierta, improductiva, reglamentada y ficticia. (p. 37). Para el filósofo español Ortega y Gassett afirma (1983):

La actividad original y primera de la vida es siempre espontánea, lujosa, de intención superflua, es libre expansión de una energía preexistente. No consiste en salir al paso de una necesidad, no es un movimiento forzado o tropismo, sino, más bien, la liberal ocurrencia, el imprevisible apetito. (p. 607).

Estos ilustres filósofos y otros muchos más han visto en el juego y los juegos un área del saber filosófico esencial para comprender, estudiar e interpretar la realidad, la vida, la naturaleza humana. Las propuestas de referentes sobre el juego nos han inspirado para proponer desde la mirada de la investigación la categoría del existenciario del jugar, Maza (2021):

[…] un modo de vivencia desde la acción o reacción con las situaciones experienciales del juego, desde una dinámica recreativa y/o agónica, las cuales provocan, motivan, ejercitan y arrojan al ser para aprender modos de ser, existir y vivir desde el jugar. (p. 65)

El existenciario del jugar es una manera de vivir e interpretar lo relevante del acontecer lúdico y agónico, por que jugar es un atreverse a ser y estar en el mundo, jugar nos otorga certeza ontológica, nos brinda caminos para encontrar sentidos vivenciales, nos ayuda a reírnos, a descubrir nuestras habilidades y también nuestras limitaciones. El jugar es una actividad y medio para divertirnos, para pasar un tiempo agradable -y algunas veces desagradable, ya que no hay garantías en su dinámica y situación- genera situaciones en donde nos expresamos, manifestamos, proyectamos y todo ello como una vivencia desde el existir. El juego y el jugar es finito, tiene temporalidad, pero nos arroja un espacio de posibilidades infinitas en beneficio de la naturaleza humana. Cuando jugamos podemos encontrar una seguridad o certeza ontológica que además se manifiesta en la identidad, así como, una remembranza ontológica, que nos permite volver a recordar y sentir similares emociones al jugar.

El juego y los juegos, y en este sentido también las prácticas deportivas y los deportes son existenciales y vivenciales ya que nos permiten arrojarnos, proyectarnos, extasiarnos, emocionarnos, disfrutarnos, y es desde estas infinitas posibilidades desde donde creamos y generamos múltiples situaciones que nos hacen sentir y saber que ese momento, que ese día, que el presente inmediato le otorgo cierto sentido y significación a la vida. En palabras de José María Cagigal (1975):

Con el ejercicio integral de sí mismo desde la inteligencia motriz hasta el adiestramiento corporal, el hombre se capacita para ejercitarse en todos los niveles, desde la conducta superior hasta las destrezas mecánicas y capacidades fisiológicas. Se capacita en el hábito al esfuerzo, en la formación del carácter, en el principio del respeto a sí mismo y a los demás, en la instauración de una moral que arranque desde el pacto del hombre consigo mismo, con sus propias energías corporales. (pp. 84-85).

En su obra el Ritual del record, Allen Guttmann (1975):” Play, in this ideal sense of the world, has been singled out as the most human of activities. From the poet Friedrich Schiller to the historian Kihan Huizinga, there has been a philosophical effort to define the species as Homo ludens, man the player[1].(p. 4)

El jugar y tener posibilidades de acceder a los juegos es también un derecho humano, y como acontecer autotélico -medio y fin en sí mismo- se contempla como una actividad a la cual todas las personas deberíamos poder vivirla en el día a día. Desde la observancia epistémica de la investigación y las reflexiones filosóficas sobre el juego y el jugar

Una de nuestras perspectivas que nos ha permitido la comprensión del jugar y de las vivencias existenciales de los juegos es la fenomenología de la corporalidad, la cual nos ayudó a ubicarnos en el camino percibir, comprender e interpretar al cuerpo en movimiento y los fenómenos que acontecen en sus múltiples dinámicas lúdicas y agónicas. La fenomenología de la corporalidad ofrece claridad en la actividad lúdica y agónica en donde mente y cuerpo trabajan en relación, y no puede ser de otra manera ya que el ser humano realiza todas las actividades de su vida desde esta posibilidad. El jugar y practicar los deportes son un ejemplo maravilloso y claro para comprender la mirada de lo que es un fenómeno[2] para Merleau-Ponty (2003): “Todo aquello que es percibido por la conciencia, es definido en la fenomenología como fenómeno, y le es atribuido un sentido en el momento de la percepción por la conciencia otorgadora de sentido.” (p. 70) De tal modo, que la mirada desde la fenomenología es una herramienta y una metodología para generar la reflexión filosófica y comprender e interpretar lo que acontece en los juegos y en las prácticas deportivas. En este sentido, nos permite hacer evidente la relevancia sobre las experiencias y vivencias apropiadas a través de su relación cuerpo-mente-mundo en la comprensión de los fenómenos que acontecen en los juegos y las prácticas deportivas.

Para el filósofo Merleau-Ponty (2003) uno de los aspectos esenciales de la fenomenología es que en la relación y comprensión con el otro -la persona, el jugador, la jugadora- precisamente el otro se me da como no podía ser de otro modo, es decir, a través de su cuerpo: “Los otros hombres jamás son para mí puro espíritu: sólo los conozco a través de sus miradas, sus gestos, sus palabras, en resumen a través de su cuerpo.” (p. 18).

De este modo, el retomar el enfoque de la fenomenología de la corporalidad nos ha permitido observar, comprender e interpretar el fenómeno o los fenómenos que acontecen en las múltiples situaciones de los juegos y también de las prácticas deportivas. Miramos al otro -compañero de juego- a partir de su cuerpo y de los movimientos provocados en las dinámicas lúdicas y agónicas. Sólo puede suceder esto porque nosotros mismos -desde el ámbito de participación en la que nos incluimos- somos capaces de ver, observar e interpretar porque lo percibimos desde nuestra corporalidad y claro, en relación inherente de un acto de comprensión a través del ejercicio del pensar la cual, como veremos en las características del juego, la fase cognitiva se manifiesta como una habilidad esencial al momento del jugar.

La corporalidad y la abducción -proceso cognitivo inherente a las sensaciones, emociones y pensamientos- logran cierta manifestación y descripción de los fenómenos que acontecen. En palabras de Merleau-Ponty (1994): “La función del cuerpo es de asegurar esta metamorfosis. Transforma en cosas las ideas, en sueño efectivo mímica del mismo. Si el cuerpo puede simbolizar la existencia es porque la realiza y porque es la actualidad de esta.” (p. 181).  La fenomenología parte de la percepción intelectual para poder captar y comprender el sentido de la existencia a través de la experiencia del mundo vivido, un mundo vivido en las situaciones y dinámicas de los juegos y los deportes, un mundo vivido a través del jugar. 

Desde esta perspectiva filosófica podemos comprender e interpretar los juegos, el jugar, las prácticas deportivas y los deportes, ya que estas actividades generan un sinfín de situaciones que ponen en acción las habilidades físicas, cognitivas, emocionales y morales.  Y, con base en las situaciones lúdicas y agónicas de los juegos y las prácticas deportivas podemos aprender que la relación de cuerpo y mente potencializa las habilidades de las personas, amplía las posibilidades para aprender a pensar, a actuar y en un proceso constante aprender a ser y estar en el mundo y por supuesto, a vivir en el mundo. Para Zygmunt Bauman (2018):

Un ser que juega es un ser que va más allá de las tareas de autopreservación y autorreproducción; que no tiene como única meta la perpetuación de sí mismo […] El juego no se refiere a la supervivencia; si acaso, es lo que hace que la supervivencia sea digna de soñar y buscar. (p. 193).

Con estas perspectivas filosóficas y desde los argumentos mencionados sobre la relevancia de los juegos y del jugar, así como de las prácticas deportivas y los deportes, el objetivo es presentar antecedentes teóricos acerca filosofía del deporte y filosofía del juego, y entender dónde nos encontramos en la construcción de un estado del arte sobre la filosofía del juego y filosofía del deporte en México, así como de la proponer una teoría sobre el juego. Para lo cual, fue necesario distinguir las diferencias que he considerado pertinentes en nuestra latitud, y con base en la cual propongo que las reflexiones desde el filosofar deben identificarse desde una mirada epistémica. Por un lado, se realizan reflexiones desde la perspectiva de la filosofía del juego y por otra, desde la filosofía del deporte, claro, en muchas de las reflexiones ambas miradas o enfoques encontrarán relación por el objeto de estudio y son estudiadas desde una perspectiva transdisciplinaria.

Para ello, proponemos una definición de ambas y algunas consideraciones que nos pueden ayudar a entender el fenómeno del juego, del jugar, así como, de las prácticas deportivas y de los deportes. Las teorías propuestas sobre el juego tienen su contexto, su imaginario colectivo desde el cual fue escrito y seguramente también la experiencia vivencial del autor o autora que les permitió construir su propuesta. En nuestro caso, está construida desde mis referentes filosóficos -como profesional de la filosofía, profesor de filosofía e investigador en filosofía- contemplando a la filosofía del juego como un área de estudio independiente de la filosofía del deporte, así como, de las experiencias que he tenido como jugador recreativo de la calle y otros juegos y prácticas deportivas organizadas, con ello, ha sido un proceso para filosofar sobre las experiencias y vivencias como jugador y entrenador en competencia de alto rendimiento. Desde esta perspectiva reflexiva es que surge el interés de proponer una teoría sobre el juego explicada a través de la categoría del existenciario del jugar, la cual hemos utilizado como una herramienta de interpretación de los juegos y prácticas deportivas.  

Propuesta: La filosofía del juego es una disciplina filosófica
Una disciplina filosófica regularmente ha sido caracterizada ser reflexiva, crítica, sintética, analítica, de reflexión universal, propositiva y con fundamentos lógicos y epistémicos, además de su relación como conocimiento con otras áreas del saber y ciencias desde los enfoques multidisciplinario, interdisciplinarito y transdisciplinario para trabajar de manera sistemática y con métodos y metodologías para generar conocimientos con un cuestionamiento crítico, con una búsqueda por la verdad, las certezas, con sus rasgos fundamentales de pensamiento abstracto y reflexionando sobre una temática esencial y significativa para el género humano. Como nos muestra la historia de la filosofía el inicio de las disciplinas filosóficas surgió por una necesidad de comprender el contexto, la realidad, la vida y sus ámbitos. Para el filósofo creador de las ramas o disciplinas de la filosofía, Aristóteles (2007): “Parece que toda arte y toda investigación, e igualmente toda actividad y elección, tienden a un determinado bien; de ahí́ que algunos hayan manifestado con razón que el bien es aquello a lo que todas las cosas aspiran.” (p. 15) Con base en lo que argumenta Aristóteles la filosofía del juego es una actividad y elección de investigación, de tal modo que con el quehacer filosófico constante debe ser considerada como una disciplina filosófica, seguro se necesita más trabajo, investigaciones, publicaciones, discusiones en ámbitos académicos, pero, esas actividades filosóficas tendrán mayor alcance y promoción en nuestras universidades -principalmente- si somos capaces de entender desde la mirada filosófica que la filosofía del juego y la filosofía del deporte en México merecen ese cariz de disciplina filosófica. Estamos trabajando desde hace años para ello y este texto es un llamado a todos y todas las colegas paras seguirse dedicando a las reflexiones filosóficas sobre lo que acontece en los juegos y en las prácticas deportivas.

Mientras para Ferrater Mora una disciplina filosófica (1986): La filosofía no es nunca por principio una totalidad acabada sino una totalidad posible.” (p. 175) Por lo cual, siempre que se realice un quehacer filosófico pueden surgir nuevos objetos de estudio que se estudien con métodos y de manera sistemática, como es el caso de la filosofía del juego. Y, en este punto podemos referirnos a la propuesta de Adolfo Sánchez Vázquez (1998):” La filosofía aborda por la vía racional los problemas que plantea a los hombres su relación con el mundo, y entre sí. Su terreno propio es, pues la explicación, argumentación o interpretación racional.” (p. 15) De tal modo, que el quehacer filosófico sobre los fenómenos que acontecen en los juegos es esenciale para percibir, comprender e interpretar su relación con los demás y la realidad. La tarea filosófica es dedicarnos a ella como se merece nuestra disciplina.

En un libro dedicado a la enseñanza de la filosofía, Maza (2015):

Es también, un modo introductorio al conocimiento de los problemas filosóficos. Tener una visión más concreta y clara del campo de acción de la filosofía, accesibilidad, comprensión como propuesta epistémica y su aplicabilidad en la vida cotidiana son algunas de las ventajas que la división permite a quien se acerca a la disciplina filosófica. (p. 45)

Por lo tanto, la filosofía del juego nos ayudará a percibir, comprender e interpretar los diversos objetos de estudio que se aparecen en los juegos y en el acto del jugar. Por supuesto, es un trabajo que quienes nos dediquemos a ello, realicemos la actividad filosófica desde una metodología adecuada y apropiadas para los objetos de estudio y para proponer reflexiones que contribuyan en la comprensión de los objetos de estudio.

Estas características hacen de la filosofía una disciplina única y valiosa para el desarrollo del pensamiento crítico, la comprensión del mundo y la búsqueda de sentido en la vida. Es importante asumir como dice Pierre Bourdieu una vigilancia epistémica que nos ayude a mirar -en el caso de nuestro objeto de estudio- todo lo que acontece en el juego y en los juegos como posibles objetos de estudio de la filosofía del juego. Bourdieu (2008):

[…] un ejercicio constante de la vigilancia epistemológica que, subordinando el uso de técnicas y conceptos a un examen sobre las condiciones y los límites de su validez, proscriba la comodidad de una aplicación automática de procedimientos probados y señale que toda operación, no importa cuán rutinaria y repetida sea, debe repensarse a sí misma y en función del caso particular. (pp. 20-21).

En este sentido, también nos debemos exigir a quienes nos dedicamos y se dedicarán a ella los siguientes aspectos que hemos considerado claves -y que también se han aplicado en su momento y circunstancia para diversas disciplinas y áreas de la filosofía. No están acabadas y por supuesto comprenden la investigación de su objeto de estudio desde diversas posibilidades metodológicas y métodos. Es el caso de diversas disciplinas filosóficas, incluida ahora la filosofía del juego. Presentamos los siguientes argumentos para sustentar esto:

  • Las reflexiones sobre el juego y lo que acontece en los juegos son actividades vitales y particulares que manifiestan -y pueden promover- posibilidades éticas, ontológicas, existenciales, metafísicas, axiológicas con base en los cuales se pueden reflexionar e investigar como objetos de estudios de la filosofía del juego.
  • Los juegos como posibilidad existencial y vivencial permiten una reflexión filosófica que podemos considerar y construir como una comprensión ontológica, es decir, los juegos y el jugar les otorga a los participantes posibilidades para ser y estar en el juego, y de algún modo se puede extender a otros ámbitos de nuestra vida cotidiana. Y, con esta mirada podemos comprender, interpretar y proponer aspectos ontológicos, ónticos y fenomenológicos.
  • Los juegos y el jugar como actividades libres, cotidianas, voluntarias, existenciales que provocan un sinfín de preguntas alrededor de su campo de acción y saber; logrando reflexiones, respuestas y después más preguntas que nos permiten comprender las acciones y fenómenos que acontecen. Estas reflexiones, generadas de manera metodológica contribuyen al desarrollo epistémico de la disciplina.
  • Con el trabajo sistemático y metodológico desarrollado sobre sus diversos objetos de estudio, generamos un marco de referencia para contribuir con propuestas acerca del jugar y de los juegos y con ello, podemos establecer, construir y sustentar una consistencia epistémica que colabore en el cuerpo teórico y referencial de la disciplina.
  • El jugar y los juegos son actividades esenciales y con posibilidades infinitas en cualquier tiempo, contexto y época, siempre el ser humano tendrá las posibilidades de jugar -aún en situaciones de riesgo y dificultad- y con ello, se generan y crean las posibilidades de proponer y desarrollar sus miradas particulares y específicas como disciplina filosófica, en relación y con quehacer filosófico de las propuestas metodológicas y epistémicas.
  • El jugar y lo que acontece en los juegos -dinámicas, situaciones, acciones, reacciones, reglas, normas, tiempo, espacio, relaciones, vivencias, experiencias- provocan y motivan múltiples reflexiones filosóficas, ya que estamos estudiando una actividad esencial en la vida humana. Filosofar sobre ella es igual de indispensable que filosofar sobre el deporte, la educación, el arte, la cultura, la ciencia, la historia, por mencionar algunas. Ya hemos dicho: no es más ni menos relevante que otras disciplinas, solo diferente.
  • Los objetos de estudio que se pueden encontrar en las dinámicas y situaciones de los juegos le permiten a los y las filósofas una oportunidad para realizar el quehacer filosófico, a nivel epistémico, metodológico, ontológico y ético. Con el objetivo de comprender lo que acontece en los juegos y al jugar, para proponer nuevas miradas filosóficas que sean llevadas a la práctica, es decir, reflexiones que colaboren en el desarrollo del objeto de estudio, de la filosofía del juego y de una mejor vida del ser humano.
  • Tener y disfrutar del acto de jugar es una posibilidad experiencial y ontológica para aprender el arte de la vida. Este proceso implica un darse cuenta de ello y por supuesto se da con circunstancias en fonde los que juegan ya tienen la madurez, sabiduría, -que no edad- educación emocional para percibir este existenciario del juego relacionado con aprender a vivir.
  • Lo que acontece al jugar y en los juegos en diversas situaciones se pueden manifestar acciones y reacciones, dinámicas, situaciones que podemos percibir y reflexionar como de trascendencia ética, ya que los fenómenos que acontecen que se dan en la relación humana puesta a aprueba por las situaciones lúdicas, agónicas, exige a los jugadores y jugadoras aprender a elegir.
  • La filosofía del juego como disciplina necesita de categorías particulares para explicar, describir, interpretar y proponer sobre lo que acontece en los juegos, en esta mirada epistémica hemos creado las siguientes categorías: existenciario del jugar, eticidad lúdica, sentido vital, certeza ontológica, movimiento moral motivado, eticidad agónica, remembranza ontológica, recuerdo óntico, emoción existencial y juego, luego existo.

Estas categorías de análisis e interpretación que hemos venido realizando nos han permitido realizar diversas investigaciones acerca de objetos de estudio de la filosofía del juego y en algunos momentos en relación con objetos de estudio de la filosofía del deporte. Las categorías son en sí mismas producto de la investigación de años acerca de la relevancia del jugar, de los juegos y de las prácticas deportivas y los deportes. En otro texto se desarrolla con detalle y análisis cada una de las categorías (Ver Figura 1).

Figura 1. Categorías de análisis e interpretación para la filosofía del juego.

Fuente: Elaboración propia

Con base en lo anterior, al revisar con cuidado estas características se reafirma la posibilidad de entender la necesidad de la filosofía del juego y la filosofía del deporte en México como disciplina. No margina al pensamiento filosófico ni tampoco lo convierte en contenido superfluo, lo que acontece en los juegos y las prácticas deportivas es lo que vivimos y experimentamos las personas acerca de cómo percibimos nuestra relación con los demás. En los juegos y las prácticas deportivas caben las reflexiones morales, éticas, axiológicas, estéticas, ontológicas, epistémicas, metodológicas, sólo que al contemplarlas desde los lentes de los juegos y las prácticas deportivas estamos parados en el umbral del mundo práctico, de las experiencias, de las sensaciones y de las emociones. Pero al mismo tiempo, también aparecen las habilidades cognitivas expresadas a través del ejercicio mental que merece cada juego y práctica deportiva. Es una de las maravillas de los juegos y las prácticas deportivas, cuerpo y mente son nuestros instrumentos y referentes para jugar, para vivir la experiencia lúdica y agónica, para experimentar la competencia -si es el caso- y aprender a hacer frente a los retos con base en la inteligencia, la reflexión, el análisis de situaciones y que encuentran relación con el ejercicio de actitudes tendientes a las virtudes. Algunas características esenciales de los juegos desde nuestra teoría del juego son (Ver Figura 2):

Figura 2. Características de los juegos.

Fuente: Elaboración propia.

 ¿Qué experiencia en la vida nos ofrece estas posibilidades para a prender a ser y estar en el mundo? Los juegos y las prácticas de los deportes. Como afirman María García y Juan García (2022):” Dominar una disciplina no significa, por tanto, poseer un patrimonio estable de información, sino más bien saber cómo hacer algo: como resolver un problema, cómo crear algo de valor, cómo actuar rectamente en conformidad con lo que es valioso y deseable, etc. (p. 23)

A continuación, presentamos un cuadro comparativo para justificar a la filosofía del juego como disciplina filosófica, haciendo hincapié en otras características esenciales que se exigen para otras disciplinas de la filosofía. Hemos colocado a la filosofía del deporte como disciplina ya establecida en otras latitudes (Ver cuadro 1).
Cuadro 1: Cuadro comparativo de características disciplinares.

Características

Filosofía del deporte

Filosofía del juego

Reflexiva

Se ha reflexionado de manera sistemática sobre las prácticas deportivas y los deportes en diversas épocas y desde diferentes enfoques filosóficos.

Lo que acontece en los juegos promueve y ha motivado el filosofar para conocer su aspecto lúdico, agónico y sus posibilidades ónticas.

Crítica

La filosofía del deporte tiene como uno de sus objetivos hacer una crítica siempre analítica de lo que acontece, sobre todo en el terreno de lo moral, ético y axiológico.

Las actividades como los juegos han sido analizados, criticados, revisados para proponer aspectos que mejoran sus dinámicas y que fortalecen sus aspectos éticos y morales.

Analítica - Sintética

Sus reflexiones y propuestas se realizan de manera clara, crítica, con análisis, desarrollo epistémico, argumentos y sustentos teóricos.

Las reflexiones, investigaciones, propuestas surgen de una serie de preguntas sistemáticas y muchas de ellas buscan entender los fenómenos que acontecen en los juegos, dando la posibilidad de interpretarlos.

Fundamentos epistémicos

La filosofía del deporte tiene referentes epistémicos relevantes en inglés lo que ha permitido sustentarla como una disciplina filosófica desde hace 50 años. Diversos autores siguen aportando propuestas acerca de su relevancia y relación con otras ciencias.

Los referentes epistémicos acerca de la filosofía del juego y de teorías sobre los juegos, es una de sus columnas vertebrales para ser considerada una disciplina.

Es Metódica

La filosofía del deporte cuenta con diversos métodos y metodologías para el análisis e investigación de sus objetos de estudio en relación con diversas áreas del saber.

La filosofía del juego se ha visto retroalimentada metodológicamente a través de la transdisciplina -con otras ciencias y disciplinas filosóficas- permitiendo su desarrollo metódico. Y, utiliza métodos específicos para conocer su objeto de estudio.

Sistema de teorías – Propuestas teóricas

Las propuestas acerca de las prácticas deportivas han permitido la concepción de diversas teorías acerca de temas relevantes como la ética, las normas, los valores entre muchos otros.

Se han desarrollado diversas propuestas sobre el juego y lo que acontece en los juegos; además esta es un área de oportunidad y desarrollo para los que nos dediquemos a la filosofía del juego.

 

Es Propositiva

La relevancia de las prácticas deportivas y de los deportes se ha visto retroalimentada por múltiples propuestas teóricas que permiten su comprensión e interpretación; y en diversos casos  a través metodologías para desarrollarlas.

Como elemento esencial de su desarrollo como disciplina y área de saber de la filosofía, empezarán a publicarse e investigarse diversas propuestas acerca del juego, sus dinámicas y su relevancia en la vida cotidiana.

Comunidad de especialistas (academia)

Desde hace décadas la comunidad filosófica -reflexionando en inglés, la ha construido como una disciplina filosófica. Unos años después también en otros idiomas, como el castellano.

Se encuentra en el proceso académico para ser contemplada, considerada y abordada como disciplina. Su construcción como tal requiere del trabajo de los especialistas e interesados.

En esta investigación también proponemos nuestra teoría sobre el juego para aportar propuestas que contribuyan a la construcción teórica de la filosofía del juego. En este sentido, la propuesta busca aportar ideas acerca de reflexiones filosóficas sobre lo importante de poder jugar y su relevancia como actividad existencial y ontológica en la vida cotidiana. Jugar es un acto existencial, jugar es un modo de aprender a ser y estar en el mundo, de arrojarse a posibilidades que nos enseñan vivencialmente de lo que somos capaces y de la relevancia de aprender a jugar con otros.
Desde la mirada de la investigación y de las reflexiones realizadas por las vivencias experienciales como jugadores y entrenadores de Flag Football -fútbol bandera- a nivel recreativo, amateur y de alto rendimiento -participando en 3 mundiales de la especialidad y después de 25 años de experiencia- así como, por un análisis sobre el objeto de estudio desde nuestra formación académica y profesional, consideramos que las posibilidades de los juegos y del jugar son infinitas y son muchos fenómenos y acontecimientos lúdicos y deportivos  los que están relacionados con la existencia humana y de igual modo, son muchas las miradas epistémicas desde donde se puede realizar una vigilancia y observancia epistémica para comprenderlo, conocerlo e interpretarlo. En este sentido, la filosofía del juego y la filosofía del deporte -En México- se pueden comprender como disciplinas filosóficas que pueden acceder al conocimiento de sus objetos de estudio. A continuación, nuestra definición de ambas:

Filosofía del juego: es una disciplina filosófica que comprende diversas perspectivas epistémicas acerca de la observación, comprensión e interpretación del ser en sus experiencias existenciales y vitales manifestadas a través de las actividades lúdicas, y de los fenómenos que acontecen al jugar. Estas experiencias vivenciales pueden ser agónicas, espontáneas, creativas, necesarias, ónticas, didácticas, digitales, idiosincráticas, y siempre serán situacionales y temporales. El juego es un modo de ser y estar en el mundo. Juego, luego existo.

Filosofía del deporte: Es la disciplina filosófica que reflexiona, analiza, interpreta y propone argumentos y teorías acerca de la deportividad, las prácticas deportivas, el fenómeno del deporte y de las prácticas deportivas, en su inherente relación con la competencia en todos los ámbitos y niveles, atendiendo a sus normas, reglas, institucionalización y organizaciones que rigen sus competencias.

Con el trabajo epistémico, metodológico visto reflejado en las investigaciones y su divulgación por parte de los especialistas, expertos, interesados, sabemos que la filosofía del juego en poco tiempo también será considerada una disciplina filosófica, al igual que la filosofía del deporte desde hace años en otros horizontes e idiomas. Y, como tal será un referente teórico para el desarrollo epistémico y metodológico de otras ciencias que estudian las prácticas deportivas y aportar fundamentos éticos, epistémicos y metodológicos a las ciencias del deporte.

Es así, que hoy en día debemos considerar como un problema de estudio y como un tema de relevancia en la actualidad a la filosofía del deporte y a la filosofía del juego en México y Latinoamérica. Todo lo que acontece en los juegos y las prácticas deportivas son motivaciones para reflexionar acerca de múltiples aspectos de la vida cotidiana, de la existencia y de los modos en que aprendemos a relacionarnos a través de actividades lúdicas y agónicas -sí, es el caso. Por lo tanto, la disciplina de la filosofía del juego reflexiona y encontrará temas de investigación con aspectos filosóficos como lo son la moral, los valores, las virtudes, la existencia, las dinámicas sociales, la identidad, la seguridad ontológica, la remembranza ontológica, aspectos estéticos, metafísicos, ónticos que pueden ayudar en su análisis epistémico con las diversas miradas reflexivas.

Otros aspectos para mencionar al respecto de las aportaciones de la filosofía del juego como disciplina filosófica para el estudio, análisis o generación de actividades en beneficio de la educación, de las actividades recreativas en comunidad, de la ética en enseñanza metodológica de la educación física o de actividades lúdicas-agónicas en juegos iniciales de niñas y niños. Por ejemplo, en el ámbito pedagógico -tenemos algunas investigaciones y publicaciones- hemos logrado relacionar la didáctica de la filosofía, con la filosofía del juego, la fenomenología de la corporalidad, logrando estrategias de aprendizaje basadas en el juego con resultados muy prometedores a nivel medio superior y superior. Es sabido en diversas publicaciones y foros académicos cómo se han retomado actividades lúdicas -el caso de la gamificación en la educación virtual y digital- para generar actividades y estrategias atractivas, motivantes e innovadoras capaces de presentar contenidos de otras maneras y más importante de generar reflexiones como el filosofar sobre lo que acontece en el día a día de los y las alumnas. Y, también aquí debemos incluir a los y las profesoras.

Con respecto a las relaciones con otras ciencias que se puede ver retroalimentadas desde la filosofía del juego, se encuentra un ejemplo en el terreno para generar estrategias lúdicas en el desarrollo de la actividad física para niños, al igual que para todas las edades posibles. Aquí estamos haciendo hincapié en lo que se conoce como el deporte para todos, que más concretamente es crear los espacios para que las personas puedan acceder a ámbitos divertidos para realizar ejercicio físico. Todo ello desde la oportunidad de ser los asesores, promotores en diversos espacios públicos o -como suele suceder en México- desde la iniciativa individual y privada reforzada con conocimientos que generen un bien común. De igual modo, el papel de los especialistas en filosofía del juego será los que colaboren en el desarrollo de los programas de estudio para las materias de actividad física a nivel primaria y secundaria -o al menos así debería de ser-, junto a un metodólogo deportivo o de cultura física. Aunado a ello, los especialistas en filosofía del juego podrán ser los próximos profesores o profesoras en licenciaturas y posgrados para impartir la materia de filosofía del deporte y filosofía del juego, y así mismo, para sustentar filosóficamente otras materias y actividades en donde el juego es el impulsador o detonador de lo que va a acontecer.

En múltiples actividades educativas, recreativas, deportivas -a nivel amateur, recreativo, de la calle y de los parques- de desarrollo laboral para empresas de diversos giros, es relevante la asesoría filosófica como motivadora de acciones de cohesión social y para aprender a trabajar en equipo. De igual modo, para proponer estrategias a través de las cuáles se puedan hacer evidentes los aprendizajes acerca de las actitudes tendientes a las virtudes, desarrollo de cualidades necesarias -y urgentes- en cualquier latitud y en todo ámbito social.

Resultados
Buscando puntos de comparación con otras áreas del saber dedicadas al conocimiento sobre los deportes uy los juegos, así como para obtener referentes que nos ayuden a justificar porqué la filosofía del juego es esencial como reflexión filosófica en beneficio de sus objetos de estudio y ciencias, nos dimos a la tarea de investigar sobre las diversas universidades en México que ofrecen la carrera de filosofía y cuantas de ellas ofrecen de manera curricular -en sus planes de estudio- una materia de filosofía del deporte -área de mayor reconocimiento epistémico que la filosofía del juego. En comparación, también realizamos una búsqueda de cuantas universidades ofrecen alguna carrera sobre el deporte, como: ciencias del deporte, entrenamiento deportivo, cultura física y deportes, por mencionar las de mayor demanda profesional. Por un lado, tenemos a la filosofía como carrera que ofrece una profesión, un oficio cómo posible profesor e investigador en filosofía -por mencionar dos fases de desarrollo- y, por otro, las profesiones dedicadas a las diversas especialidades del deporte o los deportes. Desde esta perspectiva surge la primera pregunta ¿las carreras de filosofía tendrán una materia de filosofía del deporte? ¿si es así, donde se imparten? ¿será una materia curricular u optativa? Y, como presentaremos en las gráficas el resultado reafirma los postulados que hemos venido explicando.

Realizamos una búsqueda en las diversas páginas web de las universidades para saber en términos generales cuantas universidades ofrecen la carrera de filosofía, encontramos que 108 universidades públicas y 79 universidades privadas la ofertan como carrera a nivel superior. Tenemos en total 188 programas de filosofía cada uno con su plan de estudios y su currículo. ¿Cuántas materias se llaman filosofía del deporte en estos planes de estudio? Cero. Ya ni mencionar materias con el nombre filosofía del juego. Y, este dato además de revelador es un área de oportunidad porque puede ser una especialización como filosofía de la ciencia, filosofía de la educación, filosofía de arte, filosofía de la cultura, etcétera. En un futuro los especialistas en filosofía del juego y filosofía del deporte encontrarán múltiples áreas de desarrollo y trabajo en el ámbito educativo, cultural, social, político y también en el lúdico, del ocio y del tiempo libre (Ver Gráfico 1).


Gráfico 1: Cantidad de universidades con carrera de filosofía.

Fuente: SEP

En comparación en México existen más de 70 universidades públicas y privadas -en la búsqueda que hicimos en las diversas páginas web de las universidades- que ofrecen la carrera como entrenador deportivo, o en ciencias del deporte, o de educador físico, por mencionar las más solicitadas por las personas como profesión. Y, al menos encontramos que en 15 de ellas en sus planes de estudio contemplan la carrera de filosofía del deporte, con la intención de brindar los conocimientos epistémicos y metodológicos para investigar y conocer los aspectos éticos, axiológicos, estéticos, existenciales, de las prácticas deportivas. ¿Quiénes enseñan estas materias -y sus contenidos- tanto en licenciatura como en posgrado? ¿Dónde se preparan o se van a preparar a los educadores que enseñen estas materias y contenidos? La respuesta a éstas dos preguntas es trabajo de otra investigación. Pero, lo que debemos promover es que en un futuro cercano sean precisamente los licenciados, maestros o doctores dedicados a la filosofía y con especialidad en filosofía del deporte y en filosofía del juego quiénes puedan encontrar otro maravilloso ámbito de desarrollo laboral, profesional y personal.

Nuestro punto de comparación fue la búsqueda de las materias de filosofía del deporte -ya que filosofía del juego no estaba contemplada en ninguna- en las carreras de mayor interés sobre estudios universitarios acerca del deporte.

Gráfico 2: Materias de filosofía del deporte en carreras dedicadas a las ciencias del deporte.

Fuente: SEP

No son muchas las materias de filosofía del deporte en estas carreras, sin embargo, si están contempladas curricularmente, es decir, son materias de requisito u obligatoria. Ante estos datos, surgen las siguientes preguntas. ¿Por qué la carrera de filosofía en las universidades públicas o privadas no aparece en el currículo?  ¿Qué razones se han analizado y puesto en la mesa para colocar en los planes de estudio de las carreras de entrenamiento deportivo, ciencias del deporte y educación física, para colocar en el currículo la materia de filosofía del deporte? ¿Qué razones podemos argumentar para colocar esta materia en el plan de estudios de la carrera de filosofía? ¿Existirán razones para ello o sólo ha sido indiferencia hacia esta área del saber? ¿El juego como actividad esencial, ética, moral, ontológica por qué es relevante introducirla en los planes de estudio de las carreras de filosofía?

Nos podemos dedicar a la filosofía -gratamente ha sido así- como actividad de vida, como profesión y oficio. El juego y el deporte también han sido en nuestra vida una actividad esencial, de recreación y con competencia, así como una profesión y un oficio. Desde esta mirada y experiencia vivencial consideramos que es inminente e inherente la relación entre ellas. Si uno revisa el origen de la filosofía en Grecia, ya tenían como actividades esenciales las actividades de la mente y del cuerpo. Por ello, fueron los creadores de las primeras competencias de los juegos Panhelénicos, Píticos, Ístmicos, nemeos los cuáles se conjugarían para convertirse en los juegos de la Ciudad de Olimpia en el año 776 a.C los más importantes de la antigüedad y por supuesto, la base de los juegos olímpicos modernos. Afirma Demetrio Frangos (2009): “Cuatro eran los grandes juegos sagrados de los antiguos griegos: juegos píticos, juegos nemeos, juegos ístmicos y juegos olímpicos. Todas las ciudades tenían la obligación de mandar las llamadas “teorías” o representaciones de ciudadanos distinguidos.” (p. 83) El juego y los juegos en el caso de los griegos son agónicos, es decir, de competencia, eran actividades esenciales para los pueblos y su cultura. Jugar y competir eran un acto existencial. Después de más de dos mil setecientos años, jugar sigue y seguirá siendo un acto existencial. Lo mismo en el caso del juego de pelota mesoamericano practicado con casi todas las culturas de la región, jugar era una acción para ser y estar en el mundo -claro con sus propias circunstancias- el juego al igual que en el caso de los pueblos en Grecia, era también una manera de relacionarse con la espiritualidad y los dioses, con la naturaleza, el juego era un modo de comprender cómo sucedían las cosas en la vida cotidiana. Era sumamente relevante. Sólo que habría que mencionar que en los juegos de Grecia y el juego de pelota -en sus diferentes épocas y lugares- desafortunadamente no podían jugar todos. Era una actividad selectiva, clasista, y también en la actualidad la mayoría de los recursos en México para practicar al deporte se va a las minorías (1% de la población) cuando tendríamos que aprender del pasado y poder ofrecer propuestas para crear espacios para promover las actividades lúdicas y las prácticas deportivas para todos: niños, niñas, jóvenes, adultos, y de la tercera edad. Pensar en una buena vida es saber que todos necesitamos tiempo y espacios para jugar. Una cultura o un pueblo donde las personas no pueden jugar o no juegan lo que necesita el cuerpo y la mente, es una sociedad que debe criticarse y promover las actividades que así lo requieran, para brindar este derecho humano.

Por ello podemos afirmar con toda certeza que estudiantes, profesionistas y personas dedicadas a la filosofía o a filosofar -a su aprendizaje, enseñanza, investigación, difusión y servicio- también realizan actividades lúdicas, ejercicio físico, actividad física o practican uno o más  prácticas deportivas. Y, con toda seguridad estudiar y dedicarse a la filosofía del deporte y a la filosofía del juego, les permitiría estudiar y reflexionar sobre un área de la filosofía de la cual ellos y ellas están enamorados y le otorga sentido a su vida cotidiana. Es un área de oportunidad para especializarse en estas disciplinas filosóficas y ampliar sus posibilidades profesionales, laborales y de investigación. Sin mencionar la satisfacción personal que implica poder investigar sobre lo que disfrutas en el día a día.

¿Cómo lograr esto? Me parece que el primer paso es precisamente publicar y hacer evidente este espacio de reflexión filosófica en diversos ámbitos académicos. De igual modo, las personas que tengan acceso a proponer en los planes de estudio de las carreras de filosofía ofrecer la materia de filosofía del deporte y la materia de filosofía del juego -son ámbitos de estudio relacionados, pero con miradas epistémicas diferentes- como créditos optativos, seguramente con el tiempo espero que sean materias curriculares en ciertos momentos de la licenciatura, la maestría y el doctorado. Otro camino, es proponer maestrías y doctorados en filosofía del deporte y del juego, con toda seguridad personas de muchas profesiones -no sólo licenciados en filosofía- les resultaría atractivo estudiar un posgrado con esta especialidad. ¿Sería redituable tener un posgrado en filosofía de deporte y del juego? Seguramente sí. Extendería las posibilidades laborales no sólo como cátedra de profesor e investigador, sino como asesores de clubes deportivos, asesores escolares, creadores de planes de estudio, asesores de políticas públicas dedicadas a mejorar la vida de la gente a nivel público y también en el rubro de lo privado. No preguntó sobre sí, sería emocionante, motivante y un reto académico estudiar un posgrado en filosofía del deporte y filosofía del juego, porque las respuestas son sencillamente obvias. Por supuesto que sí, y, con tantos objetos de estudio en todas las comunidades, pueblos, ciudades e institutos de educación básica, elemental, secundaria y a nivel medio superior y superior, se presenta como una amplia gama de posibilidades profesionales, laborales, personales, de investigación y de divulgación de la cultura, además de las posibilidades de dar un servicio a los demás.

Consideraciones finales
Seguramente nos falta que la comunidad filosófica la contemple como disciplina filosófica, pero sólo haciendo evidente esta necesidad de reflexión filosófica sobre lo que acontece en los juegos, mayor cantidad de especialistas, expertos e interesados en la filosofía del juego y la filosofía de deporte podrán y desearán dedicarse a sus diversos objetos de estudio y aportar al trabajo sistemático de estas disciplinas.

En un esfuerzo para contribuir a la construcción de estos espacios académicos trabajamos para proponer el simposio de filosofía del deporte y del juego en el XXI Congreso Internacional de Filosofía que organiza la Asociación Filosófica de México y que tuvo a bien respaldar este simposio en la edición del año 2023 en la ciudad de Guanajuato, realizado en la Universidad Autónoma de Guanajuato, en la cual tuvimos 6 ponencias y un foro de 35 personas durante todo el día de presentaciones. Este esfuerzo es continuo y este año 2025 el Simposio -ahora llamado- Filosofía de la salud, del deporte y del juego, nuevamente se hace presente en el XXII Congreso internacional de la Asociación Filosófica de México a realizarse en la ciudad de Mérida, Yucatán coordinándolo junto con el Dr. Eduardo Quintana Salazar realizado en la UNAY, con 19 ponencias y más de 80 participantes en las cuatro mesas. De igual modo, hemos implementado un seminario de Filosofía del juego y del deporte en México y Latinoamérica con participantes de México, Argentina, Colombia, Costa Rica. De igual modo, participamos en el seminario en línea de Asociación Latinoamericana de Filosofía del Deporte y de la Asociación Española de Filosofía del Deporte, coordinados por el Dr. Javier López Frías, así como el seminario en línea sobre José María Cagigal coordinado por el especialista Javier Jauregui, alumno del filósofo español; espacios que nos han enseñado que todos los días crece el interés por la filosofía del deporte y la filosofía del juego. Los objetos de estudio en ambas disciplinas son infinitos y de verdad que hay espacio para reflexionar sobre múltiples temas y situaciones para todas y todos.

Seguirá creciendo el deseo por reflexionar sobre lo que acontece en los juegos y en las prácticas deportivas. No sólo me refiero a filosofar sobre lo más evidente de las prácticas deportivas, como son los deportes profesionales, los cuales están allí para muchos interesados y profesionales que trabajan en el deporte espectáculo -como afirma Cagigal. Sino también -y tal vez más urgente- en las prácticas deportivas a nivel recreativo y amateur, el deporte para todos, el que debemos promover cada uno, desde sus posibilidades, nos referimos al de los juegos y prácticas deportivas para el presente y futuro de los países: el que necesitan nuestras niñas y niños. Y, es esta área de reflexión la que necesita mayor atención de los expertos y expertas en filosofía, y por supuesto de las demás ciencias dedicadas a los juegos y los deportes. Pero, si hay una disciplina que requiere de los y las filósofas es la disciplina de la filosofía del juego y la filosofía del deporte. Ya que es donde se encuentra la gran mayoría de la humanidad. Reflexionar sobre las prácticas deportivas que vemos en los parques, las canchas, las calles, los baldíos o los espacios donde compiten y se recrean millones de personas todos los días. Ese es un nicho maravilloso de reflexión filosófica y espacio, tiempo y lugar para todas las miradas epistémicas. Si nos detenemos un día en alguno de estos sitios y ponemos un poco de atención podemos observar múltiples acontecimientos de carácter moral, ético, ontológico, estético, metafísico, social y abre diversas puertas para que podamos con la epistemología y la metodología tratar de percibir, comprender, interpretar y proponer reflexiones filosóficas al respecto.

En el caso de la filosofía del juego, en México y Latinoamérica tenemos un interés por estudiar sobre los aspectos culturales de los pueblos originarios, autóctonos e indígenas, y los juegos son una actividad esencial para dar sentido a una comunidad y cultura. El juego por su magnitud cultural merece diversas investigaciones en donde se reflexionará sobre otros juegos que ayudan a recrear, transmitir la lengua, las costumbres, la idiosincrasia, los valores y las tradiciones. Por supuesto que desde otros enfoques filosóficos se han estudiado estas situaciones -como la sociología o la antropología filosófica, entre otras ciencias- pero hacerlo desde la mirada de un estudioso o estudiosa  en filosofía del juego nos permitirá encontrará rasgos, situaciones, dinámicas antes no vistas, o tal vez vistas, pero no reflexionadas desde nuestra disciplina, la cual tiene categorías particulares de análisis e interpretación para conocer a su objeto de estudio, percibirlo,  investigarlo,  conocerlo y difundir sus conocimientos.

 
           

Referencias

Aristóteles (2005) Ética a Nicómaco. Ed. Alianza.
Bauman, Z (2025) Ética posmoderna. Ed. Siglo XXI.
Bordiue, P, J.C. Chamboredon, J.C. Passeron (2008) El oficio del sociólogo. Presupuestos epistemológicos. Ed. Siglo XXI.
Cagigal, J.M. (1975) Deporte, espectáculo y acción. Ed. Aula A. Salvat.
Caillois, R. (1986) Los juegos y los hombres. La máscara y el vértigo. Ed. FCE.
Frangos, D (2009) Historias y mitos de los juegos olímpicos de la antigüedad. Ed. UNAM.
García, M & García, J (2020) Filosofía de la educación. Ed. Narcea.
Guttman, A (1978) From Ritual to Record. Ed. Columbia University Press. USA.
Huizinga, J. (2005) Homo Ludens. Ed. Alianza.
Lipman, M& Sharp, A.M & Oscanyan, F (1998) La filosofía en el aula. Ediciones de la Torre.
Maza, M (2015) Curso de filosofía. Ed. Edere.
Maza, M (2021) Juego luego existo: El existenciario del jugar, Fair Play. Revista de Filosofía, Ética y Derecho del Deporte. (19), p.48-77
Merleau-Ponty, (1994) Fenomenología de la percepción. Ed. Planeta, España.
Merleau-Ponty, (2003) El mundo de la percepción. Ed. FCE.
Mora, F (1986) Diccionario de Filosofía. Tomo II. Ed. Alianza.

Ortega y Gasset, J (1944). Obras Completas. Revista de Occidente


 
   


NOTAS:

[1] El juego, es este sentido ideal del mundo, se ha señalado como la actividad más humana. Desde el poeta Friedrich Schiller hasta el historiador Johan Huizinga, ha existido un esfuerzo filosófico para definir la especie como Homo ludens, el hombre como jugador. Traducción propia.

[2] “Fenómeno” proviene del griego phaenomenon y éste a su vez de φαίυομαι; significa “aquello que se muestra”. También es participio de presente del verbo “aparecer” que es la forma media pasiva del verbo φαίυω, pháino, “mostrar”

  Universidad de Guadalajara
Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades
División de Estudios Históricos y Humanos
Departamento de Filosofía